PERÚ PARA SIEMPRE
"Apenas llegado a Lyon de su largo viaje a América, Andolini no tiene tiempo de orientarse.
En el aeropuerto ya le espera Jhoncith, seductora, impaciente y rebosante de energía.
El jet lag, el cansancio del viaje... todo desaparece en favor de una única necesidad: disfrutar del pequeño peruano de paso.
Al llegar a casa, el calor es abrumador. Se impone una ducha y Andolini sale en busca de su tentempié del día.
Nada más llegar, Jhoncith se muestra atento, entregado y dispuesto a todo para despertar a Andolini y devolverle toda su energía.
A partir de ese momento, Andolini se deja llevar. Renuncia al control, guiado por el deseo crudo, por la atmósfera húmeda y desenfrenada que tanto le gusta.
Un momento salvaje, visceral, hecho de sudor, aliento y deseo compartido.
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