Quería probarla y se ha llevado una sorpresa. Este hombre delgado, imberbe y guapo pidió a sus amigos científicos que le dejaran probar su traviesa máquina. Se sienta, le insertan los electrodos y se deja llevar para entrar en su fantasía. Se encuentra en otro espacio-tiempo donde un tío le está follando el culo intensamente y le encanta. Excitado, se engancha a la polla y quiere más. Mientras arquea la espalda, gime de placer y pide más polla, los dos científicos se complacen en satisfacerle con sus duras pollas. Después de haber sido subyugado por la máquina en este juego que le encanta, no podrá prescindir del sexo...