Delgado, muy suave, un poco femenino: este gay excitó rápidamente el ardor de sus compañeros. Aislados de los demás, los chicos no tardaron en descubrir a este chupador en potencia. Por la mañana, mientras los demás dormían, un chico emprendedor agarró la polla del chico y le propuso dársela. Rígido como una tabla, descubre la deliciosa sensación de que otro tío le masturbe el joven tronco y el glande. Le encanta y no tarda en correrse. Momentos después, su compañero se encuentra con él en el bosque con la intención de enseñarle a chupar pollas. Se entrena en su gran polla. Bombeando y preparándose para recibir el semen. Así se hace y así le gustará.