En un bulevar, un banco. En el banco, dos chicos guapos descansan, con los muslos separados, de lo más sexy. Hay que reconocer que sus shorts ultracortos ocultan muy mal sus impresionantes paquetes. Una joven turista con cara de ángel y una increíble belleza se fija en estos tíos tan guapos. Ven el maletín y se lo quitan. En el segundo sótano de un aparcamiento, descubren que no contiene más que consoladores y revistas porno, suficientes para incendiar la reunión.