Como todos los sábados, voy a Sauna Thiers y como todos los sábados, ¡necesito un culo o una polla! Llego a las 2 de la mañana y no hay manera de que me vaya a casa sin correrme. Y ahí está—un tío bueno en chándal y gorra, justo mi tipo. Uso mi técnica de ligue y me reúno con él en el vestuario. ¡Bingo, le gusto! Me propone venir a probar sus 23 cm. ¡Joder, ya me duele el culo!