Un joven ciclista con una deliciosa piel morena y unos magníficos ojos azules le mete mano a un guapo jovencito rubio. Le encantaría chuparle la polla en el bosque pero empieza a llover. Lo lleva a su furgoneta donde intercambian mamadas y un buen polvo. Una vez que el sol sale de nuevo, los dos tíos cachondos salen a follar duro... ¡un momento más tarde es una lluvia de esperma!